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Info al Día

10/10/2018

El Gobierno bajará la frecuencia de las evaluaciones de la calidad educativa

La prueba Aprender ahora se hará cada dos años. Afirman que es para que las escuelas tengan más tiempo para trabajar con los informes. Niegan que haya razones económicas en la medida.  

El Gobierno nacional decidió bajar la frecuencia de la evaluación de la calidad educativa y este año no medir el desempeño de los estudiantes de la secundaria. Es en el marco del “reajuste” del Operativo Aprender, cuya edición 2018 será tomada este mes en todo el país. La prueba Aprender fue creada en 2016 con el objetivo de obtener un diagnóstico sobre la calidad de los aprendizajes, para así poder mejorar en las políticas públicas educativas. Desde un inicio, el instrumento fue de carácter censal (se le toma a todos los chicos del último año de cada nivel) y anual. Pero en medio de la discusión por el ajuste presupuestario, el Gobierno ahora decidió tomar la prueba año por medio.

Desde este año, los chicos que están terminando la primaria y la secundaria participarán de la evaluación en forma alternada. Este año le toca a los de la primaria, el año que viene a los de la secundaria, y así sucesivamente. Se tomarán dos o cuatro áreas de conocimiento, aunque Lengua y Matemática siempre estarán, combinándose con otros saberes, que pueden ser Ciencias, Tecnología de la Información y la Comunicación, Ciudadanía, entre otros. Desde el Gobierno, negaron rotundamente que la decisión se deba a cuestiones económicas.

“Hay varias razones, y todas de política educativa. El cambio de frecuencia se debe a que decidimos darles más tiempo a las escuelas y las jurisdicciones para que trabajen con los resultados, con la información que provee la evaluación. Por otro lado, queremos evitar que los estudiantes se preparen para la prueba y de este modo el instrumento no refleje exactamente la calidad educativa. Además, la mayoría de los países hacen pruebas cada dos años”, dijo a Clarín Elena Duro, secretaria de Evaluación Educativa.

Duro agregó que Aprender se combinará con otros instrumentos de evaluación que siguen desarrollándose en el país, como la participación en PISA, las evaluaciones de Unesco y nuevas pruebas que se tomarán sobre educación digital y ciudadanía.

Los expertos consultados por Clarín tienen opiniones divididas en cuanto a la frecuencia con que debe hacerse la prueba. Axel Rivas, de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, no ve mal que la prueba se haga cada 2 años, pero reclama “mayor rigurosidad técnica”en la herramienta y generar las condiciones que le den más confianza.

“La cuestión de costos económicos no puede ser eludida de cualquier decisión política. Pero tenemos que ver para qué se usa la prueba y la forma en que se la hace. Y creo que hay que construir un instrumento más fiable que el que tenemos ahora: se necesita que todos entiendan el objetivo, que los alumnos hagan su mejor esfuerzo, que no se hagan usos políticos de los resultados. En definitiva, es mejor hacerlo cada 2 años pero hacerlo bien. Debe aumentar la rigurosidad de la prueba”, afirmó.

Para Guillermo Jaim Etcheverry, presidente de la Academia Nacional de Educación, “lo mejor es hacerlo todos los años. Si se hace cada dos años no se viene el mundo abajo, pero estamos en momentos donde todavía tenemos que imponer la cultura de la evaluación. Si es por razones presupuestarias es entendible el cambio, pero no por razones pedagógicas”.

Juan José Llach –que introdujo las evaluaciones al sistema educativo cuando fue ministro de Educación- cree que “la frecuencia de las pruebas es muy opinable. Hay trabajos recientes que muestran en los alumnos una notable desatención cuando hacen este tipo de pruebas estandarizadas, que afectaría los resultados. Pero es importante darles institucionalidad a las pruebas”, dijo.

Tanto Rivas como Llach hacen eje en la necesidad de trabajar en las motivaciones de los alumnos para responder las pruebas estandarizadas. Dicen que hay evidencia científica de que la falta de interés repercute en la confianza de los datos relevados.

Rivas cuenta una investigación que se hizo replicando las pruebas PISA en Shanghai y en los EE.UU. En los dos hubo un grupo control al que se le pagaba un dólar por respuesta correcta y al otro no. En los EE.UU. el grupo control obtuvo mejores resultados, en Shanghai no. “Eso muestra que en Asia -por cuestiones culturales- los chicos se toman en serio la prueba, pero en países como los nuestros no. Y por eso la prueba no refleja adecuadamente los aprendizajes. Hay que trabajar mucho en la motivación por responder las pruebas”.

FUENTE: Clarin